Quien es Leah Bella?

Leah Bella

Nací rodeada de telas mexicanas que solían cubrir de vivos colores los muebles de mi casa. En la puerta de entrada, una mezuzá daba la bienvenida —en hebreo— a quienes llegaban. Mi madre preparaba kipes mientras hablaba en árabe con mi abuela. Pueblos que estaban en guerra, —el árabe y el judío—, en casa convivían en paz. Lo que para los demás podría parecer un choque de culturas, para mí era el ámbito natural. En la escuela bailaba “Danzas Israelíes” y “Jarabe Tapatío”.   En la misma aula donde estudiaba hebreo —el idioma de mis antepasados— aprendí la historia del águila y la serpiente. En algún momento, integré las dos. 

A los 7 años empecé a tocar el piano. A los 13 amaba la música clásica y el rock, y a los 16, enseñaba lo que aprendía. A los 17 me incorporé al grupo de danza judía "Anajnu Veatem". Allí empecé a llevar la historia del pueblo judío a todos los rincones de México. Lo hice a través de la danza, con los colores y la música que mi grupo y yo llevábamos en el alma. Actuamos en algunos de los teatros más importantes del país, en escenarios de nivel internacional como el "Palacio de Bellas Artes", "El Teatro Degollado", los entablados de la "Guelaguetza", y en varias ocasiones, en el "Festival Cervantino" que era —y sigue siendo— uno de los espacios artísticos de vanguardia más destacados de la escena mundial. 

México siempre les fue ajeno a nuestros abuelos que habían llegado de Siria, pero no a nosotros, orgullosos mexicanos nacidos en el país. De hecho, lo mexicano me era tan propio como lo árabe y lo judío. Lo era entonces y lo es ahora. Viví la amistad con la misma pasión que el amor. Nunca tuve barreras para nadie, solo que por desgracia, eso no siempre fue recíproco. 

Toda mi vida tuve alma gitana y  eso era lo que me llevaba a vender ropa al mercado de "La Lagunilla", el mercado de las pulgas de la Ciudad de México. Mi especialidad fue la integración. Por las mañanas iba a la universidad, por las tardes tocaba piano y por las noches bailaba con el grupo. En la Facultad de Psicología estudiaba todo lo que tenía que ver con el cerebro y por la tarde, a través de la música, daba libertad a mi cuerpo para que se expresara. 

Obtuve mi título de Licenciada en Psicología por la Universidad Anáhuac. Mi pasión, desde que era estudiante, fue arrancarle los misterios a la vida y entender la conexión entre la actividad cerebral y los estados de consciencia.  Por ello me especialicé en Psicobiologia e hice la Maestría en esa especialidad en la UNAM.  Por muchos años, trabajé con el Dr. Jacobo Grinberg un famoso científico mexicano misteriosamente desaparecido en 1994, en una investigación fascinante acerca de la telepatía, llamada "El potencial transferido".  Trabajé al lado del Dr. Amit Goswami, fundador del Quantum University y publiqué los resultados de las investigaciones que realicé a su lado respecto a la comprobación científica de la telepatía. Un trabajo científico en verdad fascinante. En 2014  publique el libro llamado “Alicia en el pais de la Consciencia” “Alice in Consciousland” , donde se presentab kis articulos Cientificos Ineditos y la historia de la desaparicion del Dr. Jacobo Grinberg, asi como la historia de mi orfandad academica. 

El día en que nacieron mis hijos, mi orgullo de madre judía quedó impreso de manera indeleble en la infinita ecuación del Universo y mi Ser integró la energía de la Diosa en cada paso subsecuente de mi vida. Todo lo que aprendí, lo puse en práctica. Seguí descubriendo los beneficios de “callar a la mente” por medio del cuerpo. Estudié el Tai Chi de la escuela Yang. Me convertí en instructora del sistema de Dao-Yin para la salud de los órganos internos y viajé a la Ciudad de Beijing para aprender esta técnica milenaria. 

Mi vida ha estado llena de sorpresas fascinantes. Conocí a Herta Rogg y Dona Holleman quienes me iniciaron en el Yoga Iyengar. Trabajé en la escuela Beit Hayeladim" enseñando Tai Chi y Yoga a niños de primaria. Allí comprobé la importancia y la belleza de la Danza Circular, disciplina que descubrí en un encuentro de danzas en la vecina ciudad de Cuernavaca. De inmediato quedé atrapada por su sencillez espiritual y rápidamente ingresé a esa comunidad internacional. Fue precisamente la Danza Circular la que me permitió integrar la magia de la religión judía con las ceremonias mexicanas y con mi alma gitana. Desde entonces, he participado activamente, a lo largo de los años, en talleres internacionales en la Ciudad de México, al lado de la Profesora Gween Peterdi.  Visité las comunidades de Danza Circular en Escocia, Alemania, EUA, Colombia y Argentina, lugar donde inicié un contacto profesional con Pablo Scornik. Conocí a la maestra Friedel Kloke y mi pedagogía artística dio un giro radical. Con esta persona extraordinaria aprendí a combinar la sólida disciplina alemana con la soltura natural que tenemos los mexicanos. La combinación resultó espectacular.

 Actualmente vivo en la pequeña ciudad de Weston, en el Estado de Florida (USA). Tengo una hermosa familia y recién terminé de actualizar mi práctica de Yoga integrando Yoga Ashtanga y Yoga Kundalini.. 

Siempre me han maravillado el tiempo y su aparente inamovilidad. Sin embargo, encontré la manera de estudiar Terapia de Vidas Pasadas con el Dr. Brian Weiss, disciplina que me dio una herramienta más para mi práctica como psicóloga y que me ha permitido ofrecer terapias de regresión y progresión. Para mi especialidad en Danza Circulares, incorporé la belleza de las danzas Armenias y las de Los Balcanes, ambas aprendidas con la maestra Laura Shannon. También incorporé Danzas Kabbalísticas que experimenté al lado de la maestra Frida Zalcman. Sí. Lo confieso: Siempre estoy aprendiendo e integrando. Soy, en esencia, una integradora. 

Actualmente soy Partera de “Esencia Femenina” apoyando a las mujeres a empoderarse, mi práctica de meditación oscila entre la Merkavá, disciplina que aprendí con el maestro Drunvalo Melchizedek y Kundalkini Yoga.

La más reciente de mis incursiones en el mundo creativo fue la co-creación del Centro Holístico Almanova espacio donde  aprendí a “anclar mi energía” donde mis alumnos y yo solíamos encontrarnos.

El encuentro con la “piedra de obsidiana” bajo la acertada guía de la Dra. Ana Silvia Serrano me llevo a hacer el diplomado, hoy en día soy terapeuta en  Geometrías de Obsidiana, parte del equipo de SITO.

Retorno a mi “vida gitana” y tan seguido como me es posible, viajo por el mundo para integrar caminos y destinos donde expresar mi ser interior. Esto nadie lo sabe —y le pido que por favor guarde celosamente este secreto— pero en realidad viajo para ofrecer al mundo los dones que la vida me obsequió. Viajo para dar. Para dar algo de lo mucho que he recibido.

 

Leah Bella Attie

Weston, Fl, 2015